No era ni había sido fácil hallar el equilibrio, algunas veces se perdía irremediablemente, y tenía que bajar, con muecas de desdén , ella, descendía de la cuerda y otra vez a empezar.
El la miraba inquieto pero no perdía la compostura, sabía que era condición sine qua non para no hacerla perder el paso. Cuando se aproximaba al final de la cuerda , orgulloso la miraba y eso era suficiente para que ella con pies ligeros diera los últimos pasos y de un salto llegara al final.
Los pies de él, a sus años, ya eran más diestros, muchas cuerdas recorridas, de diferente grosor y altura, con la planta , reconocía incluso el nivel de tensión a la que estaba sometida la cuerda y eso le decía si en algún punto del centro podía descender un poco y provocar alguna pérdida del equilibrio por mucho que pudiera dominarla. Los de ella en cambio eran inexpertos, aún no diferenciaba esas características en las cuerdas, aunque se sentía segura y confiaba en su equilibrio, muchas veces tuvo que parar en mitad del recorrido y pedir ayuda, cada vez menos.
-Tienes que lograr que tus pies lo sean todo, de eso depende, reconocer las cuerdas , precisarlas, que el primer apoyo sea tu guía, sólo a través de esto llegarás al final sin problemas.-
- Entiendo, pero es que a mi todas las cuerdas me parecen iguales, no distingo esas diferencias , además , las cuerdas las pones tú, y te aseguras de que sean buenas para mí.
- Pero no siempre las pondré yo, alguna vez irás sola y tendrás que adaptarte , o no lo vas a lograr, el equilibrio lo tienes, que eso ya lo sé, lo que necesitas es saber reconocer la cuerda, familiarizarte con ella desde el primer paso, perderle el miedo , ¿entiendes?. Además nunca te olvides de algo, en el momento en que estás allí ese espacio es sólo tuyo, tú lo dominas y lo llenas por completo, no hay cabida para mí, ni para nadie, recuérdalo siempre.
Asintió , algo preocupada por sus palabras, nadie la cuidaba como él, en algo tan difícil el había sido su guía, el que le determinaba la altura, el que se aseguraba de que la cuerda estuviera bien, el que la esperaba al final del recorrido con la mirada de orgullo. No iba a ser fácil el día que lo tuviera que intentar sola.
- Niña, niña.... me eres transparente, sé lo que piensas ahora mismo, no te crees capaz, y si mañana se presentara esa ocasión, sé que irías a hacerlo decidida, aunque temblando de miedo. Por eso quiero que desarrolles esa capacidad, deja que tus pies te hablen y te digan a lo que te enfrentas, nunca dejes de escucharlos porque allá arriba, ellos son tu guía, tu cerebro y tu único medio de supervivencia ¿ entiendes?
- Si, entiendo, alguna vez tus pies fueron como los míos, inexpertos y algo torpes, y en el recorrido se hicieron sabios...perdieron el miedo .
- Exacto, y te diré algo más, nunca al empezar esto tuve tanto corazón como lo tienes tú, era calculador y mental, más que abierto y espontáneo, los años me han dado eso, así que anímate, tienes la combinación perfecta.
Miró la cuerda , la altura a la que estaba suspendida , la extensión del recorrido, y miró sus pies.... no tardó en escucharlos.
Paula
Impresiones recogidas de libros, música y personas que van dejando huella. El placer de la lectura, saber que una historia está allí para ser leída mil veces si es necesario, la magia de las palabras, la puerta a esas tierras desconocidas que representan los libros, una puerta que no se pierde y que siempre se puede abrir. Maria Paola. Twitter: @ferrer_mariapao
domingo, junio 26, 2005
viernes, junio 03, 2005
Estenosis mental
O estrechez de mente que vendría a ser lo mismo.
Cuántos días tratando de lidiar con ello, cuántas caras conocidas y desconocidas he mirado estando completamente segura de que no ven lo mismo que yo. A veces creo que sufro el doble, por mí, por lo que jamás conoceré, por lo desconozco del todo, y por aquellos que no ven más allá de sus narices y que carecen de curiosidad.
Hay gente feliz en su ignorancia, he oído infinidad de veces, también he oído : ojalá fuera menos inteligente, sufriría menos. Ninguno de los dos argumentos me vale, nada.
La ignorancia no es buena, o para matizar, depende de lo que se ignore, lo que es muy malo es no tener hambre de conocimiento, conformarse con lo que se es o se tiene en el presente. El ir por la vida conforme y anodino. Asentir a todo sin chistar, no tener ideas propias ni inquietudes.
Creo que detesto a la gente que alega conocimiento porque lo adquirió de otros, el otro día conversando con alguien mayor , noté que se horrorizaba por mis argumentos, pasaba del asombro a tener casi terror de lo que yo decía. ¿ Pero de dónde sacas eso?, No, no no, eso no se dice, eso es malo, Ay niña Dios está para vernos y castigarnos....
Me trasladé a un rincón de mi infancia dónde el mundo de los adultos era para mi un mundo lleno de prohibiciones, actitudes incoherentes, gente que actuaba por y para los demás , nadie mostraba curiosidad, ni lo intentaban. Yo pequeña y suspicaz, sabía que aquello me aburría enormemente, y busqué satisfacción en mis propias sensaciones, en mi forma de percibir lo que me rodeaba, me hice mis ideas de cuanto iba conociendo y casi siempre mi forma de ser chocaba con lo establecido en cuanto alguien detectaba que : "Esta niña no está bien"
He llegado a desarrollar una capacidad para detectar estrechos de mente casi de forma instantánea, me basta con escuchar sus conversaciones , los gestos que hacen, las cosas que alegan. También con ver su reacción ante mí , o ante lo que expongo. Bocas apretadas, incomodidad si los miro, movimientos nerviosos de las manos o las piernas. A veces me controlo y no me río, otras esbozo una sonrisa y me despido.
Me he alejado de gente así por muy amigos que los considerara, no sé si sea lo correcto, no es que busque iguales en cada rincón del mundo, puedo aceptar a la gente , pero no creo que sea capaz de compartir e intimar con personas que no me despierten nada. Mi mente siempre ha tenido hambre, y creo que es hora de alimentarla bien, es hora de que otros me alimenten, busco reciprocidad y consonancia. Estoy harta de la mediocridad y de vivir la vida de otros.
Paula.
Cuántos días tratando de lidiar con ello, cuántas caras conocidas y desconocidas he mirado estando completamente segura de que no ven lo mismo que yo. A veces creo que sufro el doble, por mí, por lo que jamás conoceré, por lo desconozco del todo, y por aquellos que no ven más allá de sus narices y que carecen de curiosidad.
Hay gente feliz en su ignorancia, he oído infinidad de veces, también he oído : ojalá fuera menos inteligente, sufriría menos. Ninguno de los dos argumentos me vale, nada.
La ignorancia no es buena, o para matizar, depende de lo que se ignore, lo que es muy malo es no tener hambre de conocimiento, conformarse con lo que se es o se tiene en el presente. El ir por la vida conforme y anodino. Asentir a todo sin chistar, no tener ideas propias ni inquietudes.
Creo que detesto a la gente que alega conocimiento porque lo adquirió de otros, el otro día conversando con alguien mayor , noté que se horrorizaba por mis argumentos, pasaba del asombro a tener casi terror de lo que yo decía. ¿ Pero de dónde sacas eso?, No, no no, eso no se dice, eso es malo, Ay niña Dios está para vernos y castigarnos....
Me trasladé a un rincón de mi infancia dónde el mundo de los adultos era para mi un mundo lleno de prohibiciones, actitudes incoherentes, gente que actuaba por y para los demás , nadie mostraba curiosidad, ni lo intentaban. Yo pequeña y suspicaz, sabía que aquello me aburría enormemente, y busqué satisfacción en mis propias sensaciones, en mi forma de percibir lo que me rodeaba, me hice mis ideas de cuanto iba conociendo y casi siempre mi forma de ser chocaba con lo establecido en cuanto alguien detectaba que : "Esta niña no está bien"
He llegado a desarrollar una capacidad para detectar estrechos de mente casi de forma instantánea, me basta con escuchar sus conversaciones , los gestos que hacen, las cosas que alegan. También con ver su reacción ante mí , o ante lo que expongo. Bocas apretadas, incomodidad si los miro, movimientos nerviosos de las manos o las piernas. A veces me controlo y no me río, otras esbozo una sonrisa y me despido.
Me he alejado de gente así por muy amigos que los considerara, no sé si sea lo correcto, no es que busque iguales en cada rincón del mundo, puedo aceptar a la gente , pero no creo que sea capaz de compartir e intimar con personas que no me despierten nada. Mi mente siempre ha tenido hambre, y creo que es hora de alimentarla bien, es hora de que otros me alimenten, busco reciprocidad y consonancia. Estoy harta de la mediocridad y de vivir la vida de otros.
Paula.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)