viernes, junio 03, 2005

Estenosis mental

O estrechez de mente que vendría a ser lo mismo.

Cuántos días tratando de lidiar con ello, cuántas caras conocidas y desconocidas he mirado estando completamente segura de que no ven lo mismo que yo. A veces creo que sufro el doble, por mí, por lo que jamás conoceré, por lo desconozco del todo, y por aquellos que no ven más allá de sus narices y que carecen de curiosidad.

Hay gente feliz en su ignorancia, he oído infinidad de veces, también he oído : ojalá fuera menos inteligente, sufriría menos. Ninguno de los dos argumentos me vale, nada.

La ignorancia no es buena, o para matizar, depende de lo que se ignore, lo que es muy malo es no tener hambre de conocimiento, conformarse con lo que se es o se tiene en el presente. El ir por la vida conforme y anodino. Asentir a todo sin chistar, no tener ideas propias ni inquietudes.

Creo que detesto a la gente que alega conocimiento porque lo adquirió de otros, el otro día conversando con alguien mayor , noté que se horrorizaba por mis argumentos, pasaba del asombro a tener casi terror de lo que yo decía. ¿ Pero de dónde sacas eso?, No, no no, eso no se dice, eso es malo, Ay niña Dios está para vernos y castigarnos....

Me trasladé a un rincón de mi infancia dónde el mundo de los adultos era para mi un mundo lleno de prohibiciones, actitudes incoherentes, gente que actuaba por y para los demás , nadie mostraba curiosidad, ni lo intentaban. Yo pequeña y suspicaz, sabía que aquello me aburría enormemente, y busqué satisfacción en mis propias sensaciones, en mi forma de percibir lo que me rodeaba, me hice mis ideas de cuanto iba conociendo y casi siempre mi forma de ser chocaba con lo establecido en cuanto alguien detectaba que : "Esta niña no está bien"

He llegado a desarrollar una capacidad para detectar estrechos de mente casi de forma instantánea, me basta con escuchar sus conversaciones , los gestos que hacen, las cosas que alegan. También con ver su reacción ante mí , o ante lo que expongo. Bocas apretadas, incomodidad si los miro, movimientos nerviosos de las manos o las piernas. A veces me controlo y no me río, otras esbozo una sonrisa y me despido.


Me he alejado de gente así por muy amigos que los considerara, no sé si sea lo correcto, no es que busque iguales en cada rincón del mundo, puedo aceptar a la gente , pero no creo que sea capaz de compartir e intimar con personas que no me despierten nada. Mi mente siempre ha tenido hambre, y creo que es hora de alimentarla bien, es hora de que otros me alimenten, busco reciprocidad y consonancia. Estoy harta de la mediocridad y de vivir la vida de otros.

Paula.

No hay comentarios: