viernes, noviembre 11, 2005

Un hombre con cicatrices

Salía y entraba de mis sueños brumosos, obsequiándome la vista y la textura de unas manos dónde en un tiempo, tal vez lejano, habían existido unas heridas. Heridas viejas. La carga de un pasado imposible de olvidar o que avivaba en el presente aquello que fué.

El mérito era reconocer la derrota, solían decir algunos. Otros decíamos que el mérito estaba en vencer el miedo, a saber, como en todo habían pocas certezas. O ninguna.

Lo cierto era que en sueños se mostraba tal como era y no me inquietaba, me inquietaba más el desvelo conseguido cuando una vez despierta ningún otro pensamiento, que no fuera la visión de aquellas manos, conseguía alojarse en mi cabeza.

Cicatrices que deformaban la piel, que borraban todo aquello con lo que se ha nacido, lo natural era que no existiesen , pero allí estaban.

¿Querría aquello decir, en caso de consultar a un quiromántico, que tal vez tener cictarices en las manos significase que no se tenía destino o era totalmente incierto? El no poseía destino, o rehuía de acercarse mucho a las sendas que le mostraran un horizonte claro. Por imposibilidad o por desgano. O porque le era más cómodo sentarse a ver pasar los trenes, sin tomar alguno, tal vez esperaba una corazonada, o esa certeza nunca conocida que le diera el empujón necesario.

Un abrazo inesperado me sacó de mi ensoñación...o eso creí, porque cuando abrí los ojos, nadie me abrazaba, sin embargo el calor de un cuerpo y unos brazos familiares consiguieron alejar el frío que me envolvía el alma.


Paula.

jueves, octubre 06, 2005

Cualquier parecido....es pura coincidencia. I

Paseándome medio ida entre los estantes de una librería, mirando aquí y allá sin ver realmente, me tropecé con las palabras de un hombre que sentado arreglaba unos libros. Sin mirarme, se dirigió a mí.

-Buenas tardes, usted es la que busca libros y los escoge según la portada ¿ no?, si le gusta la portada ojea el libro, luego mira el autor, lo voltea, lee el argumento , vuelve a mirar la portada y si le gusta lo lleva a la caja...

-¿Perdón?

-Viene aquí cada sábado después de las dos, la he visto...siempre.

No cabía en mí de asombro, era una de esos momentos que no parecen reales, la gente no se dirige así a uno, no en estos días, que somos cada vez más extraños, para los demás y para nosotros mismos , tanto así que nos descubrimos hurgando entre rendijas internas para saber quiénes somos realmente.

No le contesté.

- Le gustan los libros cuyo título mencionen la palabra " mujer", como éste - y sacó un libro dónde se leía "Mujeres que corren con los lobos" -. Además la portada es encantadora es de la pintura Dos mujeres corriendo en la playa, de Picasso, supongo que eso también la inspira- devolvió el libro al estante.

En ese momento no estaba en la librería, estaba perdida divagando en mi mente acerca de aquel individuo y su manera de increparme, no sólo de la manera, si no acerca de qué. Si algo sabía yo es que nadie conocía mis gustos acerca de libros o de maneras de escogerlos, si por autor, tema, portada o lo que fuera....hasta ahora.

-Se fija usted bastante - dije pausadamente- ¿Le pagan por observar a los clientes?, con tanto detalle y precisión, además.

- Tal vez, si trabajara aquí, me pagarían, pero no es así, yo también vengo de paso, sólo que me gusta hacer revisiones de lo que hay, las publicaciones, las ediciones, los temas,... el dueño me conoce e incluso me deja ordenar los libros, estos muchachos que emplean por aquí no son muy duchos , no creo que pasen de leer la guía del ocio.

-Entiendo, sin embargo es bastante curioso que sepa cuando he venido, la hora y lo que he comprado, no sé, no mucha gente se fija en eso, yo ni siquiera puedo decirle si la persona que está en la caja ahora , ha sido la que siempre ha facturado lo que compro,... ya ve lo poco que me fijo.

-Vivimos desconectados de lo que nos rodea, la gente no está plenamente presente, fíjese en eso, estamos en la cola del banco pensando en el último orgasmo que sentimos que era fingido de nuestra pareja, nos decepcionamos, un segundo después pasamos a pensar en el amigo que nos debe y que no vemos hace tres meses, avanzamos en la cola, como autómatas, luego miramos a una mujer que hace un depósito y cuyo culo nos recuerda a la novia que tuvimos a los 23, ¿Qué será de ella?, y así, errantes , absortos y nunca plenamente presentes, nunca.

-Puedo entender que usted ha estado "plenamente presente" cuando yo he venido a escoger libros, tan plenamente presente que sabe lo que compro y cómo lo escojo, tanto así que deja de preguntarse por la novia de los 23, del "amigo" prófugo y de la decepción del orgasmo fingido, muy interesante, señor.

Alcanzó otro libro del estante contiguo y me lo mostró.

- "Una mujer difícil"... ¿Lo ve? , otra vez la palabra, " mujer", en la portada una bella imagen de una mujer, en blanco y negro, difuminada, ella es etérea, no alcanzamos a ver su cara, eso le da un toque de añoranza, como si quisieramos descubrirla, más que su rostro , en muchas otras formas. La imagen cobra nitidez en su mano, sosteniendo el cigarrillo, como si fuera lo único terrenal ahí, como si estuviera fumando eternamente....Irving, muy bueno y satírico, ¿Le gustó el libro?- Me preguntó con gesto de que ya sabía la respuesta. Colocó el libro en el mismo lugar de dónde lo había tomado-. Ya embrujará a otro- dijo y me miró largamente-.

-A veces no busco libros, busco personas- noté su incertidumbre, pero sabía que me entendía-. Verá, cuando hablo con alguien que de algún modo me interesa...

- ¿La persona dice?- interrumpió-.

-Si, la persona, cuando menciona algún libro reiteradamente que le haya marcado, digamos, yo busco el libro y lo leo, es una forma de adentrarme en esa persona, el libro me muestra...su alma- ésto último lo dije casi con vergüenza, no estaba acostumbrada a plasmarme tan crudamente ante un desconocido.

-Su alma..., la entiendo, pero podríamos tener infinidad de "almas" según eso, creo que...

-Pero sólo una esencia, y esa prevalece- lo interrumpí-. ¿Ya Leyó Aforismos de madrugada?, trata de una loca, bueno , eso creemos...hasta el final. -Le entregué el libro y lo tomó rozándome los dedos casi imperceptiblemente.

-Lo leeré, ... una esencia, una sola...

Nos despedimos, sin certeza alguna de regresar, no supe si estaba leyendo o soñando, no supe si entraba o salía de la ensoñación, sólo supe que estuve plenamente presente.

María Paola.

Casualidad que no es casual... II

Muchas veces no somos conscientes de los pasos que damos o a dónde van a llevarnos. Pero existe una conexión sublime entre razonamiento y visceralidad que nos indica , de forma inequívoca , la mayoría de las veces, que lo que buscamos va a llenarnos plenamente...para bien o para mal.

Atendiendo a una necesidad , más que a un capricho, volví a buscarlo ese día. Ya no podía parecer normal ni distraída, ni posar la mirada sin ver . Mis ojos iban buscando su figura, mis pasos certeros me guiaban. Supuse que estaría esperándome. Y supuse mal. Debí saber que no sería tan predecible. Nunca lo era, pero eso lo supe después.

Vagué sin sentido , con la carga más pesada que se puede llevar cuando se pierden las expectativas de repente, vestida de frustración , hojeé un libro, cuya portada no me gustó, cuyo autor no me dijo nada y cuyo argumento no me convenció. Volví a mirar la portada y pensé que era de pésimo gusto, eran flores, nunca me gustaron las portadas con flores. Ah, sí, me gustó una, pero era una y era especial, en El nombre de la Rosa, una flor de un rojo indecible y con un laberinto dibujado en medio se abría a los ojos como aquella chica temerosa y salvaje que abría su alma y su cuerpo ante un Adso de Melk incrédulo y embelesado por la belleza en estado puro e indómito y por aquellos placeres sublimes del amor recién descubierto. Esa flor me gustó.

Entonces caí en cuenta, ¿Cuántas veces me habrá observado? , siempre el mismo ritual, mirar la portada, leer el título, el autor, leer el argumento, una vez más la portada y si pasaba la prueba ya era mío. ¿Cuántas veces y desde cuándo estuve yo presente para él, y él no para mí?.

Iba a sucumbir ante la tentación de seguir mirando más y más libros cuando un deseo irreprimible de abandonar aquel lugar me invadió. Y no lo pospuse.
La calle se abría frente a mí, como ofreciéndome muchas direcciones, me detuve un momento, miré mi reloj y comprobé asombrada que sólo habían pasado quince minutos desde mi entrada al lugar, las cavilaciones, y la sensación de frustración parecieron disminuir. Tal vez por pensar que lo mismo un retraso de unos minutos no iba a significar un encuentro fallido con aquel individuo. Un minuto después me dí por vencida y emprendí un retorno sin rumbo definido, el eco de mis pasos cargados de desilusión se interrumpió de repente por una voz cercana....tal vez demasiado.

- Apenas he dormido, ¿sabe?, demasiados Aforismos...de madrugada, intento convencerme de que la loca es ella, pero no estoy seguro, creo que usted tuvo la misma duda cuando lo leyó, ¿Verdad?

De repente sentí como que un hilo muy fino de aire se escapaba de mis pulmones, que nada quedaba ya en ellos, y que aquella voz terminaría por llevarse cualquier resquicio de autocontrol que yo poseyera en ese momento. Por fortuna mis reservas eran amplias.

-!Vaya¡ ,si es usted , ¿también va a seguirme fuera de la librería?.

Maniáticas, eso éramos las mujeres, una panda de maniáticas, que aún cuando ya habíamos sopesado todas las posibles faltas o errores de un encuentro con algún hombre que mínimamente ( otra gran hipocresía) nos atrajera, aún así , con el agua al cuello, echaríamos mano de cualquier recurso manido para parecer controladas y dueñas de la situación.

- Fíjese ni se me había ocurrido encontrármelo por aquí.

En ese momento una paloma despegó del respaldo de un banco cercano, tal vez se iría pensando que su cuota de chistes malos del día estaba más que completa con mi pésima actuación.

-¿Quince minutos y se cansó?, todo un récord para usted, lo mismo es que esos muchachos medio idiotas que contrata el dueño no dejaron a su vista las portadas más atractivas, o... ¿buscaba algo más?, ¿una persona tal vez?, digo, a ver , no a alguien , si no a "alguien " a través de un libro, no sé, según su teoría, aquello de...

- Olvídese de mi teoría, ni siquiera es eso, ni sé porqué lo dije, olvídese de todo lo que pude haberle dicho esa vez, y también olvídese de pasar noches de insomnio, por el libro, digo, es francamente malo, la portada engaña, lo atrapa y resulta que es un fiasco.

-¿De verdad cree eso?, -y tocó la tapa dura con los nudillos haciendo un ruido seco - tapa dura, o eso parece, sin embargo lo abre - y abrió lentamente el libro justo en la mitad-, y se le ofrece un universo, justo en frente de sus ojos, para pensar en él, para perderse en él, para desvelarse por él.

Si aquel hombre seguía hablando, el suelo se hundiría bajo mis pies o echaría a correr, pero era más listo, un maestro tomando el pulso a los momentos, o a mí, ya no estaba segura. Con total control de la situación y ahora sí dueño absoluto de su espacio y del mío, dijo con una voz más fría:

-Aunque suelo leer más de un libro a la vez, éste me ha tomado más tiempo del que normalmente me tomaría otro libro, y eso es bastante curioso, mucho. Debe ser que el alma que intenta mostrarme tiene muchos pasadizos-. Comenzó a alejarse de mi y no supe si era yo la que me arrastraba lentamente lejos de él sin levantar los pies siquiera.
-Muchos pasadizos y una sola escencia- dijo y se dejó tragar por el horizonte, mientras yo permanecía inmóvil en una calle que de repente me pareció demasido solitaria, demasiado callada, demasiado ancha...

Y entre el razonamiento y la visceralidad opté por razonar que yendo a casa estaría a salvo del mundo y de los insomnes cuyos aforismos de madrugada les mostraban almas desconocidas y que reconocían en nuestros ojos, que mucho antes de conocernos, ya éramos el universo.

Paula.

domingo, junio 26, 2005

Equilibristas

No era ni había sido fácil hallar el equilibrio, algunas veces se perdía irremediablemente, y tenía que bajar, con muecas de desdén , ella, descendía de la cuerda y otra vez a empezar.

El la miraba inquieto pero no perdía la compostura, sabía que era condición sine qua non para no hacerla perder el paso. Cuando se aproximaba al final de la cuerda , orgulloso la miraba y eso era suficiente para que ella con pies ligeros diera los últimos pasos y de un salto llegara al final.

Los pies de él, a sus años, ya eran más diestros, muchas cuerdas recorridas, de diferente grosor y altura, con la planta , reconocía incluso el nivel de tensión a la que estaba sometida la cuerda y eso le decía si en algún punto del centro podía descender un poco y provocar alguna pérdida del equilibrio por mucho que pudiera dominarla. Los de ella en cambio eran inexpertos, aún no diferenciaba esas características en las cuerdas, aunque se sentía segura y confiaba en su equilibrio, muchas veces tuvo que parar en mitad del recorrido y pedir ayuda, cada vez menos.

-Tienes que lograr que tus pies lo sean todo, de eso depende, reconocer las cuerdas , precisarlas, que el primer apoyo sea tu guía, sólo a través de esto llegarás al final sin problemas.-

- Entiendo, pero es que a mi todas las cuerdas me parecen iguales, no distingo esas diferencias , además , las cuerdas las pones tú, y te aseguras de que sean buenas para mí.

- Pero no siempre las pondré yo, alguna vez irás sola y tendrás que adaptarte , o no lo vas a lograr, el equilibrio lo tienes, que eso ya lo sé, lo que necesitas es saber reconocer la cuerda, familiarizarte con ella desde el primer paso, perderle el miedo , ¿entiendes?. Además nunca te olvides de algo, en el momento en que estás allí ese espacio es sólo tuyo, tú lo dominas y lo llenas por completo, no hay cabida para mí, ni para nadie, recuérdalo siempre.

Asintió , algo preocupada por sus palabras, nadie la cuidaba como él, en algo tan difícil el había sido su guía, el que le determinaba la altura, el que se aseguraba de que la cuerda estuviera bien, el que la esperaba al final del recorrido con la mirada de orgullo. No iba a ser fácil el día que lo tuviera que intentar sola.

- Niña, niña.... me eres transparente, sé lo que piensas ahora mismo, no te crees capaz, y si mañana se presentara esa ocasión, sé que irías a hacerlo decidida, aunque temblando de miedo. Por eso quiero que desarrolles esa capacidad, deja que tus pies te hablen y te digan a lo que te enfrentas, nunca dejes de escucharlos porque allá arriba, ellos son tu guía, tu cerebro y tu único medio de supervivencia ¿ entiendes?

- Si, entiendo, alguna vez tus pies fueron como los míos, inexpertos y algo torpes, y en el recorrido se hicieron sabios...perdieron el miedo .

- Exacto, y te diré algo más, nunca al empezar esto tuve tanto corazón como lo tienes tú, era calculador y mental, más que abierto y espontáneo, los años me han dado eso, así que anímate, tienes la combinación perfecta.

Miró la cuerda , la altura a la que estaba suspendida , la extensión del recorrido, y miró sus pies.... no tardó en escucharlos.

Paula

viernes, junio 03, 2005

Estenosis mental

O estrechez de mente que vendría a ser lo mismo.

Cuántos días tratando de lidiar con ello, cuántas caras conocidas y desconocidas he mirado estando completamente segura de que no ven lo mismo que yo. A veces creo que sufro el doble, por mí, por lo que jamás conoceré, por lo desconozco del todo, y por aquellos que no ven más allá de sus narices y que carecen de curiosidad.

Hay gente feliz en su ignorancia, he oído infinidad de veces, también he oído : ojalá fuera menos inteligente, sufriría menos. Ninguno de los dos argumentos me vale, nada.

La ignorancia no es buena, o para matizar, depende de lo que se ignore, lo que es muy malo es no tener hambre de conocimiento, conformarse con lo que se es o se tiene en el presente. El ir por la vida conforme y anodino. Asentir a todo sin chistar, no tener ideas propias ni inquietudes.

Creo que detesto a la gente que alega conocimiento porque lo adquirió de otros, el otro día conversando con alguien mayor , noté que se horrorizaba por mis argumentos, pasaba del asombro a tener casi terror de lo que yo decía. ¿ Pero de dónde sacas eso?, No, no no, eso no se dice, eso es malo, Ay niña Dios está para vernos y castigarnos....

Me trasladé a un rincón de mi infancia dónde el mundo de los adultos era para mi un mundo lleno de prohibiciones, actitudes incoherentes, gente que actuaba por y para los demás , nadie mostraba curiosidad, ni lo intentaban. Yo pequeña y suspicaz, sabía que aquello me aburría enormemente, y busqué satisfacción en mis propias sensaciones, en mi forma de percibir lo que me rodeaba, me hice mis ideas de cuanto iba conociendo y casi siempre mi forma de ser chocaba con lo establecido en cuanto alguien detectaba que : "Esta niña no está bien"

He llegado a desarrollar una capacidad para detectar estrechos de mente casi de forma instantánea, me basta con escuchar sus conversaciones , los gestos que hacen, las cosas que alegan. También con ver su reacción ante mí , o ante lo que expongo. Bocas apretadas, incomodidad si los miro, movimientos nerviosos de las manos o las piernas. A veces me controlo y no me río, otras esbozo una sonrisa y me despido.


Me he alejado de gente así por muy amigos que los considerara, no sé si sea lo correcto, no es que busque iguales en cada rincón del mundo, puedo aceptar a la gente , pero no creo que sea capaz de compartir e intimar con personas que no me despierten nada. Mi mente siempre ha tenido hambre, y creo que es hora de alimentarla bien, es hora de que otros me alimenten, busco reciprocidad y consonancia. Estoy harta de la mediocridad y de vivir la vida de otros.

Paula.

martes, mayo 24, 2005

Just a Song...

Can´t get you off my mind

Life is just a lonely highway, I´m out here on the open road,
I´m old enough to see behind me, But young enough to feel my soul,
I don´t wanna lose you baby and I don´t wanna be alone
Don´t wanna live my days without you But for now I´ve got to be without you
I´ve got a pocket full of money and pocket full of keys that have no bounds
But then I think of lovin´
And I just can´t get you off of my mind
Babe can´t you seeThat this is killing me

I don´t want to push you baby and I don´t want you to be told
It´s just that I can´t breathe without you Feel like I´m gonna lose control
I´ve got a pocket full of money oh yes I do And a pocket full of keys that have no bounds
But when it comes to lovin´I just can´t get you off of my mind
Am I a fool to think that there´s a little hope tell me baby
What are the rules the reasons and the do´s and don´ts
Tell me baby tell me baby
What do you feel inside?

I´ve got a pocket full of money and a pocket full of keys that have no bounds, oh yeah
But when it comes down to lovin´
I just can´t get you off of my mind , I just can´t get you off of my mind

Lenny Kravitz

Historias del Tukuko

Había escuchado demasiadas veces esos regaños, me eran familiares los reproches y las miradas de desaprobación, se hacían interminables las comparaciones y las amenazas de no dejarme ver más el sol..... Ignoraban que el sol, lo llevaba yo por dentro.
Debieron creer que me iba sumida en la tristeza, que me desgarraba el alma estar lejos por tantos días, lo cierto fué, que cuando ese autobús partió con su carga de rebeldes, yo incluida, no pude evitar esbozar una sonrisa de alegría, vaya castigo que me imponen, -pensé-. Me situé entre las rebeldes, había unas que me miraban de reojo, pensarían, la rarita, esa que lee a Charlotte Brönte y tiene un walkman con una cinta de Megadeth, ufff menuda tipita para digerir. Yo?, Inmutable, a los 14 años me sentía de 20, y más de una vez las dejaba anonadadas con alguna charla trivial que convertía en una disertación interminable cuando agotaba los argumentos de ellas y afianzaba los míos.

(bostezaba )

-Bueno me voy a leer.

La monja que nos acompañaba no podía disimular lo mucho que le alegraba que estuviera allí, era buena persona, demasiado vivaz para ser monja, de vez en cuando se sentaba a mi lado y cada vez que podía me decía lo muy inteligente que le parecía, me contaba de su vida, me hablaba de sus experiencias, llevaba puesto un hábito en el cuerpo, pero no en el corazón, más de una vez le dije:

- Tú para mi no eres monja un carajo. - Se reía- . Y qué cosas, las del destino; 10 años después me enteré de que ya no era monja, se casó, tiene hijos y aún me aprecia. ¿Tengo olfato no?

Llegamos al lugar, el del castigo, El Tukuko, un poblado ubicado al noroeste de Maracaibo, de habitantes indígenas, Yukpas en su mayoría, que vivían en caceríos , cerca de los ríos que colindan con Colombia, tierra de Guerrilla nos habían advertido, y lo comprobaríamos después. Creo que me hubiera quedado para siempre en ese lugar, ¿realmente pensarían que me sentía castigada? JA!

Cuando descendí del autobús, levanté mi vista y aspiré ese aire, buff , me arropó el verdor de la Sierra , los olores desconocidos hasta ahora, se hicieron familiares, los sonidos de la selva, los árboles inmensos, los turpiales, los alcarabanes, loros, monos.... monos?, siiii eran monos , monos tití, colgaban de algunos árboles, preciosas orquídeas enredadas en los troncos, todo de una exhuberancia tal que me dejaba sin palabras, cuando pude cerrar la boca , anonadada por todo aquello, ya venían dos monjas de uniforme familiar, demasiado familiar, a darnos la “bienvenida”. Pasamos una a una, en fila india, y pude sentir como el filo de una navaja la mirada de aquellas dos.

Seguro pensando, llegaron las perdidas, las que no tienen remedio, las rebeldes, lo peorcito del Pilar. Una chica con la que empezaba yo a simpatizar, me susurró:

- Espero que no revisen los bolsos traje cigarrillos para un mes, si quieres, me dices... –
- No, gracias, yo no fumo - le respondí- . Hasta ahí llegó la simpatía , me miró como a un bicho raro y dejó de sonreír. Para su alivio no revisaron nada, lo que ellas esperaban decomisar no iba en los equipajes, iba dentro de cada una, en el corazón, a su modo de ver éramos malas, locas, desadaptadas y nos iban a redimir con sus misas dos veces al día, los rezos y las charlas acerca de la correcta conducta de unas señoritas de familia bien.

Me asignaron una habitación, nada mal para mi gusto, con una compañera del quinto año, yo era del tercero, la tipa al principio no me dirigía la palabra, ya después fuimos abriéndonos, poco a poco, hasta que terminamos contándonos media vida. Cuando regresamos al colegio, nunca más me habló.....no entiendo a la gente así, ni la entenderé. Por las noches, me aburría tremendamente, hasta que inventé una reunión donde sólo venían las más anárquicas, saqué de mi maleta unos enlatados, unas galletas de soda, y unas mermeladas, que mi madre había puesto para aliviarse “ella” parte de la culpa por enviarme ahí. Hice una especie de Buffet y llené el cuarto de risas contando chistes, y vivencias, la más desadaptada de todas?, pues Mildred, la monja, que ya no lo es, iba de primera, esperaba que se fueran a dormir las otras y se escabullía a mi habitación, le quitábamos el hábito y me lo ponía yo, la que fumaba repartía cigarros y una que no sé como lo hizo , sacó unas botellitas de cacique en miniatura y preparó en vasos plásticos una especie de cubata ligado con canelita que olía a demonio... Créanme la monja también tomó...... y no dijo amén.

Había que ponerle nombre a aquellas reuniones clandestinas, donde la monja perdía los votos y nosotras la vergüenza, decidí bautizar esos encuentros como Festival Gastrocómico, por las opíparas comilonas, que contaban con la generosa contribución de otras freakies, que llevaban más comida y enlatados, una que metía licor, la monja que cantaba y nos hacía reír, y la que estaba empeñada en causarle un enfisema al resto por que no era capaz de apagar el cigarrillo. ¿Yo?, Pues castigada, muy compungida, ¿lo normal no?

Paula

lunes, mayo 23, 2005

Cantos vacíos

Eramos dos para la noche, cada uno mantenido en vilo por el silencio del otro, una mirada perdida, una señal de impaciencia, una mano tocando el vacío , otra apoyándose en el aire.

Se nos olvidaron nuestros nombres y las ganas de hablar, queríamos ver quién partía primero y si es que alguno era capaz.

Yo flotando en tu espacio, tú vagando en mi mirada, yo ahuyentando tus silencios, tú prolongando mis miedos.

sábado, mayo 21, 2005

La manía de creerse distinta

Sesiones van , sesiones vienen, y cada vez somos las mismas, habrá alguna que otra añadida que no se une a la tertulia porque ya somos demasiadas neuróticas despellejándo a madres, esposos, padres , hermanos, novios y ciber rollos, porque ahora esta modalidad también está sobre el tapete y se extiende.

Lo cierto es que largando de lo lindo, en aquella sala de espera acogedora y con cocina anexa, cada una intenta decir en voz alta lo distinta que se es de las demás.

-No pero es que lo mío no tiene nombre, si tu pasaras por ésto te pegas un tiro....

Y por ahí más o menos nos decantamos todas.

- Chama, ¿Y tú por qué vienes?, no sé , me pareces tan chévere , no parece que tuvieras peos , en serio. ¿ En serio?, pues vaya plan, si cada vez que me acuesto en ese diván la Uruguaya se da un gustazo exprimiéndome el inconsciente...

- Yo vine porque me cansé de los brujos , mijita- Dice otra con menos vergüenza y más pinta de loca que las demás.

Otra encantada de la vida dice que ya no tiene nada pero que la terapeuta es tan buena que fumarse un cigarrito con ella es lo mejor que hace los sábados aunque le cueste 25.000 lucas.... ¿ Y la loca era yo?.

- A mi es que me salvó de la cárcel, porque yo estaba convencida de matar a ese coño de madre- el marido supongo- ahora tomo clases de Feng Shui, leo a Osho y además estoy divina y feliz desde que me dijo que yo era una histérica fálica, ¿ suena arrechísimo verdad?....

Lo cierto es que mientras les preparo el café y ojeo el libro de rigor que siempre compro los sábados , me doy cuenta de que peos más , peos menos, todas tenemos algo parecido, la necesidad de ser escuchadas por alguien que nos ponga los disparates en su sitio, que aunque nos encasille en qué se yo que patología , neurosis, psicosis o lo que carajo tengamos, nos escuche, se ría, comente, haga pausas, nos confronte con nuestro Yo interno, nos desnude por dentro y nos diga en qué pensar.

Mis sábados no son lo mismo desde hace un tiempo, ya hasta me hace falta , tanto la terapia como el tener que verme inmersa entre un número de mujeres hormonalmente funcionantes que hacen que me dé cuenta de que mi ombligo no es el único, por muy bonito que sea.

Paula.

jueves, mayo 19, 2005

Good Guesser

La antítesis de la vaguedad, en su mente no existía la paranoia, con un equipaje más o menos blando, fácil de llevar, según compraba repartía también.

Casualidades frontales , nada estaba pensado, ojalá sea yo ese que ves en la pared "bonita", solía decir mientras me rozaba los labios con el pulgar áspero. Si de repente se me cruzaban los cables, me los enderezaba en un tris, le gustaba llana, no te me enrolles corazón, y yo al borde de la histeria asentía con los zapatos en la mano, porque encima la vista de mis pies le suponía el cielo, vaya tíos que hay en la viña, señor.

Me solía emplear a fondo, aquello de que las peleas eran mi goce ya me lo facturaba el terapeuta, pero es que si no lo hacía el pulso se me iba a cero y cómo me gustaba eso de tener la boca apretada y la frente perlada mientras me esparcía su sudor por el ombligo.


Mis manos saben lo que hacen, mi lengua no tiene rival,
Dime qué quieres que te haga , yo seré mil calles,
Y todas llevan al mismo lugar....

Sabia era la letra de la canción que él musitaba mientras encendíamos los últimos cigarrillos de la madrugada, podía sentir sus ojos en mi espalda y ver los restos de noche dispersos por el suelo.

Paula.

Literatura ahora

Estoy probando el blog a ver como va , originalmente será para publicar escritos míos y de alguno que se anime a participar, también para dar opiniones acerca de libros o películas.

Supongo que rompe un poco con la dinámica de lo que es un foro, pero de eso se trata.

Bienvenidos.