Eramos dos para la noche, cada uno mantenido en vilo por el silencio del otro, una mirada perdida, una señal de impaciencia, una mano tocando el vacío , otra apoyándose en el aire.
Se nos olvidaron nuestros nombres y las ganas de hablar, queríamos ver quién partía primero y si es que alguno era capaz.
Yo flotando en tu espacio, tú vagando en mi mirada, yo ahuyentando tus silencios, tú prolongando mis miedos.
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