jueves, mayo 19, 2005

Good Guesser

La antítesis de la vaguedad, en su mente no existía la paranoia, con un equipaje más o menos blando, fácil de llevar, según compraba repartía también.

Casualidades frontales , nada estaba pensado, ojalá sea yo ese que ves en la pared "bonita", solía decir mientras me rozaba los labios con el pulgar áspero. Si de repente se me cruzaban los cables, me los enderezaba en un tris, le gustaba llana, no te me enrolles corazón, y yo al borde de la histeria asentía con los zapatos en la mano, porque encima la vista de mis pies le suponía el cielo, vaya tíos que hay en la viña, señor.

Me solía emplear a fondo, aquello de que las peleas eran mi goce ya me lo facturaba el terapeuta, pero es que si no lo hacía el pulso se me iba a cero y cómo me gustaba eso de tener la boca apretada y la frente perlada mientras me esparcía su sudor por el ombligo.


Mis manos saben lo que hacen, mi lengua no tiene rival,
Dime qué quieres que te haga , yo seré mil calles,
Y todas llevan al mismo lugar....

Sabia era la letra de la canción que él musitaba mientras encendíamos los últimos cigarrillos de la madrugada, podía sentir sus ojos en mi espalda y ver los restos de noche dispersos por el suelo.

Paula.

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