jueves, octubre 06, 2005

Cualquier parecido....es pura coincidencia. I

Paseándome medio ida entre los estantes de una librería, mirando aquí y allá sin ver realmente, me tropecé con las palabras de un hombre que sentado arreglaba unos libros. Sin mirarme, se dirigió a mí.

-Buenas tardes, usted es la que busca libros y los escoge según la portada ¿ no?, si le gusta la portada ojea el libro, luego mira el autor, lo voltea, lee el argumento , vuelve a mirar la portada y si le gusta lo lleva a la caja...

-¿Perdón?

-Viene aquí cada sábado después de las dos, la he visto...siempre.

No cabía en mí de asombro, era una de esos momentos que no parecen reales, la gente no se dirige así a uno, no en estos días, que somos cada vez más extraños, para los demás y para nosotros mismos , tanto así que nos descubrimos hurgando entre rendijas internas para saber quiénes somos realmente.

No le contesté.

- Le gustan los libros cuyo título mencionen la palabra " mujer", como éste - y sacó un libro dónde se leía "Mujeres que corren con los lobos" -. Además la portada es encantadora es de la pintura Dos mujeres corriendo en la playa, de Picasso, supongo que eso también la inspira- devolvió el libro al estante.

En ese momento no estaba en la librería, estaba perdida divagando en mi mente acerca de aquel individuo y su manera de increparme, no sólo de la manera, si no acerca de qué. Si algo sabía yo es que nadie conocía mis gustos acerca de libros o de maneras de escogerlos, si por autor, tema, portada o lo que fuera....hasta ahora.

-Se fija usted bastante - dije pausadamente- ¿Le pagan por observar a los clientes?, con tanto detalle y precisión, además.

- Tal vez, si trabajara aquí, me pagarían, pero no es así, yo también vengo de paso, sólo que me gusta hacer revisiones de lo que hay, las publicaciones, las ediciones, los temas,... el dueño me conoce e incluso me deja ordenar los libros, estos muchachos que emplean por aquí no son muy duchos , no creo que pasen de leer la guía del ocio.

-Entiendo, sin embargo es bastante curioso que sepa cuando he venido, la hora y lo que he comprado, no sé, no mucha gente se fija en eso, yo ni siquiera puedo decirle si la persona que está en la caja ahora , ha sido la que siempre ha facturado lo que compro,... ya ve lo poco que me fijo.

-Vivimos desconectados de lo que nos rodea, la gente no está plenamente presente, fíjese en eso, estamos en la cola del banco pensando en el último orgasmo que sentimos que era fingido de nuestra pareja, nos decepcionamos, un segundo después pasamos a pensar en el amigo que nos debe y que no vemos hace tres meses, avanzamos en la cola, como autómatas, luego miramos a una mujer que hace un depósito y cuyo culo nos recuerda a la novia que tuvimos a los 23, ¿Qué será de ella?, y así, errantes , absortos y nunca plenamente presentes, nunca.

-Puedo entender que usted ha estado "plenamente presente" cuando yo he venido a escoger libros, tan plenamente presente que sabe lo que compro y cómo lo escojo, tanto así que deja de preguntarse por la novia de los 23, del "amigo" prófugo y de la decepción del orgasmo fingido, muy interesante, señor.

Alcanzó otro libro del estante contiguo y me lo mostró.

- "Una mujer difícil"... ¿Lo ve? , otra vez la palabra, " mujer", en la portada una bella imagen de una mujer, en blanco y negro, difuminada, ella es etérea, no alcanzamos a ver su cara, eso le da un toque de añoranza, como si quisieramos descubrirla, más que su rostro , en muchas otras formas. La imagen cobra nitidez en su mano, sosteniendo el cigarrillo, como si fuera lo único terrenal ahí, como si estuviera fumando eternamente....Irving, muy bueno y satírico, ¿Le gustó el libro?- Me preguntó con gesto de que ya sabía la respuesta. Colocó el libro en el mismo lugar de dónde lo había tomado-. Ya embrujará a otro- dijo y me miró largamente-.

-A veces no busco libros, busco personas- noté su incertidumbre, pero sabía que me entendía-. Verá, cuando hablo con alguien que de algún modo me interesa...

- ¿La persona dice?- interrumpió-.

-Si, la persona, cuando menciona algún libro reiteradamente que le haya marcado, digamos, yo busco el libro y lo leo, es una forma de adentrarme en esa persona, el libro me muestra...su alma- ésto último lo dije casi con vergüenza, no estaba acostumbrada a plasmarme tan crudamente ante un desconocido.

-Su alma..., la entiendo, pero podríamos tener infinidad de "almas" según eso, creo que...

-Pero sólo una esencia, y esa prevalece- lo interrumpí-. ¿Ya Leyó Aforismos de madrugada?, trata de una loca, bueno , eso creemos...hasta el final. -Le entregué el libro y lo tomó rozándome los dedos casi imperceptiblemente.

-Lo leeré, ... una esencia, una sola...

Nos despedimos, sin certeza alguna de regresar, no supe si estaba leyendo o soñando, no supe si entraba o salía de la ensoñación, sólo supe que estuve plenamente presente.

María Paola.

No hay comentarios: